MIEL

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   Las abejas después de recoger el néctar de las flores lo enriquecen con sustancias que provienen de su propio cuerpo, en él transforman el néctar de las flores en miel, además hacen todo lo necesario para eliminar el agua que le sobra a ese néctar. Una vez que ha madurado esa miel la guardan en celdillas de los panales y las tapan con cera para que esa miel conserve por largo tiempo todo el aroma, sabor y sustancias propias de cada miel según su procedencia floral.

 

La miel en estado puro tiende a endurecerse, tomando una textura granulada. Este es un proceso natural llamado "cristalización". Dentro el bote se puede presentar unos dibujos de color más claro junto al cristal, porque al endurecerse la miel se contrae ligeramente. El color se aclara y vuelve a su estado inicial si se calienta recuperando su fluidez. Sólo la miel de roble y encina se endurecen con más dificultad. 

Si se adquieres miel sólida y la quieres más líquida, recomendamos calentarla ligeramente, sin que sobrepase los 40º C, en un baño maría suave. Si la compra líquida, porque se ha envasado recientemente y se trata de miel natural, acabará endureciéndose con el tiempo en su casa. Este es un indicativo de lo natural que es una miel. 

 

Conservación

No exponer a la luz solar mucho tiempo. No dejar el recipiente abierto. Guardar en un lugar fresco y alejado de olores fuertes.